Duelo de optimistas

Publicado por R. Hortal

Cómo han cambiado las cosas. En la 32.ª jornada de la temporada pasada, un Espanyol que agonizaba en la zona de descenso vencía por 0-3 en El Molinón y se colocaba a un solo punto del Sporting, que marcaba la estrecha línea de la salvación. Medio año más tarde, los mismos equipos vuelven a verse las caras en tierras gijonesas con unas sensaciones bien diferentes. Ambos comenzaron la temporada con la ilusión renovada del que sufre hasta lograr su objetivo. Una ilusión que se traduce en los dos casos en un juego alegre y optimista, generoso con el espectador. Despacito y con buena letra, no han tardado en situarse en una cómoda posición en la tabla, observando los puestos de descenso desde la lejanía y sin querer mirar directamente a los puestos europeos, como si la cosa no fuera con ellos. Los rojiblancos acumulan ya cuatro partidos sin perder, mientras que los «pericos» elevan la racha a siete.
El Sporting llega al encuentro con dos bajas de diferente magnitud. La de Barral será cubierta por Bilic. Pieza por pieza, ariete por ariete, que no debería suponer mayores traumas para el juego gijonés. El problema llega con la baja de Míchel. Para llenar su vacío, Preciado deshoja la margarita en las horas previas entre Matabuena y Diego Camacho, hombres de confianza del entrenador, de perfil defensivo, que concederán a Rivera un papel preponderante como constructor del juego del equipo.
El resto del equipo será el que el aficionado ya se sabe de memoria, con la línea defensiva formada por Lora, Botía, Gregory y Canella; línea que sigue dando motivos para la tranquilidad. Uno de los jefes de la zaga, Gregory, cree que «estamos muy fuertes en casa, hay que intentar prolongar la racha y sumar el máximo número de puntos posibles en nuestro campo». Tampoco deja pasar el francés la ocasión de recordar que hay que mantener los pies en el suelo: «La Liga es muy larga, no podemos pensar que ya está todo hecho cuando sólo llevamos nueve partidos disputados».
El invitado de esta tarde es tan ilustre como incómodo. Un Espanyol tocado por la tragedia con la muerte de su capitán Jarque en la pretemporada, que tardó en cogerle el ritmo, por razones evidentes, a la competición. La escalada hasta la zona de honor de la tabla la ha llevado a cabo sin sus dos máximos referentes de la última década: Tamudo y De la Peña. El delantero, enfrentado con el club, ve cómo su estrella se apaga lejos del césped, en la soledad de la grada. La escasa participación del cántabro se debe a sus eternos percances con las lesiones. Unas molestias en el gemelo le hacen ser duda para el partido de esta tarde. Sin sus dos generales, los soldados de raso han tenido que dar un paso al frente. Iván Alonso llena con goles el vacío de Tamudo; y Callejón, Luis García y Marqués, la magia de De la Peña. Con todo, un peligroso rival con armas de sobra conocidas en El Molinón: juego vertical y rápido, con la contra como gran arma.
No en vano, el equipo «perico» iguala los números a domicilio del Sporting, con su victoria en Riazor y sus dos empates en los difíciles campos de Villarreal y Sevilla. La única derrota como visitante ocurrió en Bilbao, en la primera fecha del Campeonato. No es además El Molinón un escenario que se le dé mal últimamente al conjunto catalán. En sus diez últimas visitas el Espanyol ha sumado en la mitad de las veces, con tres victorias y dos empates.
El Molinón rozará el lleno una vez más, lo contrario sería noticia, a pesar de las malas condiciones meteorológicas previstas para hoy. Un buen resultado ante el Espanyol, más el pase pasado mañana a la siguiente ronda de Copa, dejaría a los gijoneses en una posición inmejorable con vistas al parón liguero de la semana que viene. Entonces el optimismo se convertiría en euforia.

NACHO AZPARREN

0 comentarios

Publicar un comentario en la entrada

Gracias por darnos tu opinión.

Ir Arriba