Mal partido del Sporting en Tenerife

Publicado por R. Hortal


El Sporting perdió ayer un partido en el que lo tuvo todo para haber ganado en el Heliodoro y puso fin a una excelente racha de siete partidos sin conocer la derrota. El infortunio de un disparo sin aparente peligro, el vendaval tinerfeñista que llegó poco después y la 'pájara' rojiblanca de la segunda mitad pesaron demasiado en el desarrollo del encuentro.

Preciado afrontó el encuentro con la alineación prevista durante la semana, con Míchel y Luis Morán en el equipo inicial. En el bando local, José Luis Oltra utilizó a Juanlu y Héctor como laterales circunstanciales para cubrir las ausencias de lesionados y sancionados.

El partido, como estaba previsto, tuvo un ritmo alto y vibrante en sus inicios. El Tenerife apretó desde que el balón comenzó a rodar y a los dos minutos tuvo su primera gran oportunidad en un peligroso cabezazo de Sicilia que se estrelló en el larguero de la portería gijonesa. La manopla de Juan Pablo también contribuyó a que el balón no entrara. Y en la siguiente jugada, en una rápida contra de los rojiblancos, llegaría el gol de Diego Castro. Miguel de las Cuevas prolongó hacia la posición del pontevedrés, quien se preparó el balón con la izquierda y cruzó con la derecha sin que Sergio Aragoneses pudiera hacer nada para evitar el tanto.

El Tenerife aumentó su presión con el marcador en contra. Los rojiblancos se cerraban bien, pero cometían el error de perder con demasiada facilidad el control del balón. A eso contribuía la fuerte presión que ejercían los jugadores isleños.

Pero con el marcador a favor, al Sporting le venía bien el desarrollo del partido. Los rojiblancos defendían con seguridad y salían con velocidad al contraataque, las dos principales señas de identidad que le ha inculcado Preciado a su equipo. Quizás el único inconveniente con el que se encontraban los rojiblancos era la dureza de los zagueros locales, con permiso del berciano José Luis González, excesivamente blando con la defensa tinerfeñista.

Las ocasiones de mayor peligro en esta fase fueron de los gijoneses, como un centro de Roberto Canella desde la izquierda que intentó cabecear Bilic, con anticipación de Manolo Martínez para desviar a córner.

De las Cuevas fue el que más acusó las patadas de Sicilia. El alicantino tuvo que ser atendido en dos ocasiones y en la segunda pidió el relevo. Precisamente, en esa misma jugada, el Tenerife tiró por tierra el 'fair play', ya que el balón desviado por los gijoneses fuera del césped para que De las Cuevas fuera atendido no tuvo la cortesía de la devolución. Sucedió en dos ocasiones.

El equipo local se quedó sin técnico mediada la primera mitad. González González, a instancias del cuarto árbitro, expulsó a José Luis Oltra por sus reiteradas protestas.

Doble infortunio

Con el preparador valenciano ya en la grada, el Tenerife lo intentó de todas las maneras posibles. Intercambió a Kome y Omar de banda, retrasó a Nino y adelantó la posición de Alfaro, pero los centrales rojiblancos estaban insuperables. El único 'pero' al juego de los de Preciado eran las constantes pérdidas de balón y la falta de consistencia para frenar la presión tinerfeñista, sin serenidad para controlar mejor la pelota y dominar las jugadas de ataque.

Tras el descanso se sucedieron los infortunios en el bando gijonés. A los dos minutos de la reanudación, Bilic notó una lesión muscular tras una arrancada que, después de ratificar sus malas sensaciones con otra carrera, obligó a Preciado a sustituirle. El gesto del croata, que será sometido a un análisis por los servicios médicos para valorar la gravedad de la lesión, fue preocupante. La entrada de Barral por Bilic coincidió con un fuerte arranque del equipo local que empezó a encerrar a los rojiblancos en su parcela, aunque sin acciones de peligro para la portería de Juan Pablo.

Y, cuando menos se esperaba, llegó el gol del empate. Un disparo lejano de Ricardo, sin aparente peligro, se envenenó al tocar en Rivera y despistar a Juan Pablo, quien sólo pudo rozarlo.

A partir de ese momento, sólo existió el Tenerife en el césped del Heliodoro. El Sporting, asediado por los locales, cometía bastantes errores por indecisiones defensivas. El centro del campo se mostraba dubitativo y despistado por momentos. Rivera empezaba a mostrar algunas imprecisiones en el pase y Míchel perdía la posición ante el empuje de Mikel Alonso y Ricardo.

Nino, la pesadilla

El equipo gijonés daba sensación de cansancio, mientras que los locales se convertían en una auténtica avalancha. Oltra reforzó el ataque con la presencia de Ángel en lugar de Kome. El recién incorporado ocupó una posición de enganche y Alfaro pasó a la derecha.

El partido entró en una fase de revolución local en la que el equipo de Preciado estaba perdido y sin rumbo. El segundo gol llegó después de varios rechaces, con un desplazamiento a Nino, la «pesadilla» de Preciado, quien, casi sin ángulo, resolvió la jugada con la que adelantaba a su equipo en el marcador tras rozar el esférico, otra vez, en el cuerpo de Alberto Rivera.

Preciado buscó alternativas en el banquillo con la entrada de 'Tati' Maldonado por Luis Morán en la banda derecha. Paralelamente, el banquillo local retiró al joven Omar para dar entrada a Ayoze sin modificaciones posicionales. El Sporting lo intentó, pero con escasa fuerza y sin ideas combinativas. La delantera rojiblanca estaba demasiado desdibujada, faltaba sentido de la compenetración y Sergio Aragoneses gozaba de varios minutos de tranquilidad y escasa actividad porque el partido se jugaba en otra zona del campo.

En el tiempo de prolongación, Ángel, que recorrió varios metros en solitario, tuvo una buena oportunidad en un contraataque en el que los centrales rojiblancos lograron rehacerse y el delantero cruzó en exceso ante la salida de Juan Pablo.

No hay ningún 'pero' que poner a la primera derrota de los rojiblancos en ocho jornadas. El Tenerife ganó porque hizo más méritos y ayer, por lo menos, fue mejor.

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